Obesidad digital, ¿la padeces?

La obesidad digital es un término muy actual, acuñado por varios expertos. Se refiere al atracón de información que nos comemos todos los días, conectados a la red.

Lo malo no es conectarnos y estar en redes sociales, como no es malo en sí comerme una bolsa de papas fritas, de vez en cuando. Lo preocupante es que permanecemos a todas horas y en todas las circunstancias pendientes de los dispositivos móviles, aun que no sea necesario; afectando nuestra salud, vida social y familiar.

Por un lado, los adultos tenemos el peligro de que tenemos correo del trabajo en la mano y, al mismo tiempo, el distractor en horas laborales. ¿En qué momento leemos? ¿En qué momento nos ejercitamos, jugamos con nuestros hijos?

Más preocupante aún es que las nuevas generaciones están creciendo con niñeras digitales, que son los teléfonos y tablets que sus padres les facilitan, con tal de tener un momento de silencio y paz en los paseos o en el hogar.

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Ante esta realidad, debemos autoanalizarnos objetivamente y determinar, qué tanto estamos siendo ya afectados por este mal. Si respondes  que sí a más de tres de estas preguntas, sufres de Obesidad digital.

1. ¿Paso más de 4 horas paso conectado, al día, por cosas que no son de trabajo?

2. ¿Tomo el teléfono o otro dispositivo durante horas nocturnas, como una distracción y se me alarga más de lo previsto?

3. ¿Me llevo el teléfono al baño?

4. ¿Uso el teléfono durante las comidas o encuentros familiares?

5. ¿He recibido algún reclamo sobre esta situación de parte de mi pareja o hijos?

La Solución

No debemos alarmarnos de más, sino poner manos a la obra para comenzar a generar un cambio y lograr un equilibrio. Para esto, las siguientes pausas nos llevarán a cambios de hábitos positivos. Recordemos que todos estos procesos de hiperinformación son relativamente nuevos, y las normas se van construyendo día a día.

1. Evita estar pendiente del teléfono durante reuniones sociales y familiares, en especial el momento de comer en familia o con tu pareja.

2. Delimita el tiempo que tus hijos pasan conectados o frente a una tablet.

3. Fomenta en tus hijos el uso de las herramientas con límites, bajo supervisión y con un uso educativo.

4. No revises correos o asuntos de trabajo, en horarios no laborales.

5. Limita el tiempo que usas para revisar redes sociales, estableciendo horas específicas para hacerlo.

Ponernos a dieta de conectividad es posible, comencemos poco a poco, empezando por el celular, y veremos cambios y más sonrisas a nuestro alrededor.

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