¿Son malas siempre las suegras?

Si nos dedicamos a preguntar a los matrimonios con mayor cantidad de años de casados, tendremos una respuesta casi unánime: la figura de la suegra como mala o metiche es una mentira. Pero si la misma pregunta la orientamos a parejas jóvenes, o incluso recién casados, la respuesta es otra muy diferente: Realidad.

¿A qué se debe el cambio de imagen del rol de la suegra o el suegro en una relación matrimonial?

Existen cientos de factores que deberemos tener en cuenta al momento de hablar de nuestros queridos (o menos queridos) suegros: desde la tradición familiar en la estructura de la familia, donde por ejemplo encontramos culturas más propensas a las estructuras matriarcales y otras sociedades, mayormente patriarcal. Lo primero que hay que reconocer, es que no existe un modelo correcto y otro incorrecto, sino que ambos son “funcionales” a nuestras personalidades, o mejor dicho nuestras personalidades se han construido de forma de adaptarse a este tipo de estructuras y aceptar los roles que en ellas encontramos. Este debate es primordial en familias multiculturales, donde el padre es de un continente, la madre de otro y los niños nacen en otro tipo de cultura diferente a la de ambos progenitores (cuestión que hoy es muy común).

Pero en las familias más tradicionales, los roles de suegra y suegro se modifican paulatinamente con el tiempo, y esto tiene una explicación lógica, clara y sencilla:

la suegra

Se trata de la construcción de un vínculo humano para el cual no hemos sido preparados: esto significa que hemos ensayado en la escuela, relacionarnos con superiores y pares, tal como más adelante lo hacemos en nuestro ámbito laboral; hemos mejorado nuestra calidad de relación con nuestros padres, e incluso hemos realizado algunos ensayos con relaciones establecidas mediante el vínculo sensual (algunos más y otros menos), pero en ningún momento hemos ensayado el vínculo de autoridad condicionante y no directa (una explicación casi científica) de los suegros y suegras.

La buena noticia: a medida que va corriendo el tiempo y mediante el ensayo erróneo y exitoso que existe entre suegros y suegras, nueras y yernos, comienza a crearse un lazo humano y genuino, una relación que -fuera ya de las personas que nos unieron en un primer momento- trata de esa otra persona y su interés con mi bienestar, su amor y su confianza por lo que yo he hecho o me encuentro haciendo y como afecta directamente en sus emociones.

 

La pregunta del título, tiene dos respuestas:

  • Al comienzo la mala fama de las suegras y suegras es bastante cierta
  • A medida que comenzamos a mostrar emociones y a construir nuestros propios lazos directos y afectivos mediante la prueba y el error, efectivizamos nuestra relación humana con estos roles y la mala fama de suegras y suegros queda solo en la leyenda urbana.

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