¿Llorar o no llorar delante de nuestros niños? Para madres

No es difícil escuchar de muchas personas que no es bueno que nuestros niños nos vean llorar, pero lo he pensado tanto hasta el límite, y me he dado cuenta en que no hay nada de malo en ser sincera con mi niño para que él pueda educarse también en la expresión de sus emociones, así he comenzado a dilucidar la respuesta sobre ¿Llorar o no llorar delante de nuestros niños?

En muchas situaciones, tías, vecinas y abuelas, suelen darnos un mismo consejo al momento de vernos superadas por los nervios y el estrés: “Si quieres te cuido al pequeño y tú te tomas tu tiempo para llorar tranquila y descansar un poco…” ¿Pero por qué esconder algo tan genuino como la emoción del cansancio? ¿Por qué no mostrarle a nuestros niños que somos de carne y hueso? y que la fortaleza no está en no llorar, sino en sobrellevar y afrontar las situaciones con entereza.

Educación emocional

A menudo cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia vemos cómo la mayoría suelen esconder sus emociones negativas del seno familiar. Han incorporado, mediante la experiencia, que en el núcleo familiar no se llora, nadie les ha educado emocionalmente y esto lleva a una conducta que reprime muchas de las emociones, que debemos aprender a hablar, tratar, desmenuzar, y sobrepasar.

La contención refiere a que nuestros hijos sepan que nosotros y ellos somos personas que debemos trabajar diariamente en aquello que queremos ser. Llorar es expresar una sensación, y si lo ven, podemos explicar el por qué sucede: que estamos cansadas, que nos sentimos algo emocionadas porque estamos haciendo muchas cosas al mismo tiempo y eso nos despierta emociones de cansancio.

Llorar o no llorar

Puede ser cualquier otra explicación sencilla que nos salga en el momento y que nos permita ser sinceras, sin preocupar a nuestros hijos. La principal idea es que los niños vean que el llorar es una emoción natural.

En el único caso en que no lo creo apropiado, es cuando nuestros hijos aun no entienden nuestro lenguaje oral. Pero una vez que pueden hablar, preguntar, y generar conversación, me resulta de lo más saludable darle a nuestros hijos la posibilidad de que vean que no existen las súper mamás. Ser súper tiene más que ver con el amor y la buena voluntad, que con el hecho de permitirnos o no llorar.

Hacer entender a nuestros chiquitines que expresar nuestras felicidades y descontentos por medio de las emociones como el llanto o la risa, y darles la oportunidad de charlar los “por qués” de cada una de estas situaciones que debemos atravesar.

La educación emocional debe ser una cuestión básica en el desarrollo de nuestros hijos, porque estas expresiones nos permitirán darle contención en el momento en que lo necesiten. También permitirán disminuir la sensación de frustración y entender que la felicidad y la tristeza, o la fuerza y el cansancio, son sensaciones que normalmente vivimos en la vida adulta.

La respuesta al título de este artículo es simple: Sí, llorar delante de nuestros niños puede ser un gran soporte en el desarrollo emocional de cada uno de ellos.

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