Cuando veas cómo está madre dió la vida por su hijo se te enternecerá el corazón

cuando veas lo que esta madre hizo por su hijo

Es común oír la frase de madres que dan la vida por sus hijos, es una frase que transmite el sacrificio de vida que muchas madres hacen tras la crianza de un hijo. Pero cuando la frase se toma de manera literal el significado trasciende a la propia vida solo por un sueño: ser madre. Esta es la historia conmovedora de Carmen quien no está más entre nosotros pero que dejó un testigo: Alondra, su hija.

Carmen era una mujer joven de 32 años de edad, casada y sin hijos, tras una vida de éxito profesional considera que a esa edad estaba preparada para el siguiente paso: consolidar su matrimonio con la llegada de un bebé. Tras meses de intento sin resultado decide ir al médico para saber que marchaba mal. Luego, de varios análisis se descubre que la causa era un tumor maligno que tenía alojado en el útero.

Podía extirparse

La buena noticia pronto llega, era un tumor que podía extirparse pues no había hecho metástasis, el médico continúa explicándole que la manera de salvar su vida dependía de retirar el útero y aplicar un tratamiento para el cáncer. Esta decisión dejaría sin ser madre a Carmen. A pesar de su dolor estaba claro lo que debía hacer: preservar su vida.
Pero como cosas del destino que aparecen cuando ya están escritas, Carmen se entera de una segunda noticia: está esperando un bebé. Aunque era la noticia más esperada había llegado en un momento de confusión ¿qué hacer?. En estos casos se recomienda salvar la vida de la madre y se justifica el aborto.

Entre llantos y alegrías, Carmen al fin comunica su decisión. Retrasar el tratamiento del cáncer hasta después de dar a luz. Fue advertida por su médico de que si bien era cierto que el tratamiento no podía hacerse con el bebé en el vientre, esta decisión podía costarle la vida, pues el cáncer avanzaría dentro de su cuerpo.

La decisión estaba tomada: no tenía significado la vida para ella sino veía nacer a un hijo. Nueve meses después nació Alondra, una niña totalmente sana y feliz, aunque el deterioro de salud de Carmen era evidente había logrado ganar su primera batalla.

Vio crecer a su hija

Tras dar a luz retiró el útero con la alegría de ser madre y se consagró a su salud y la de su hija durante 5 años. Tiempo en que Carmen disfrutó de la primera infancia de su hija como quizás sanamente no lo hubiese hecho. Pero el cáncer había tenido tiempo para propagarse y su última batalla la perdió 6 años después de haber tomado aquella decisión dejándole a Alondra una enseñanza de vida: existen madres que dan la vida por un hijo.

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