Caminar en la naturaleza cambia el cerebro

Caminar en la naturaleza te cambia el cerebro

Una caminata en el parque puede tranquilizar tu mente, y en el proceso, cambiar la manera en el que tu cerebro funciona, de acuerdo con un interesante estudio de los efectos físicos en el cerebro.

La mayoría de nosotros vive en ciudades y pasa una porción mínima de su tiempo en la naturaleza, en contraposición con lo que se hacía hace unas pocas generaciones atrás. Las habitantes de ciudades también tiene un riesgo mayor de ansiedad, depresión y otras enfermedades mentales en comparación con la gente que vive fuera de núcleos urbanos.

Estudios recientes demuestran que, dentro de las ciudades, la gente que vive cerca de parques, espacios verdes, o los visita de vez en cuando tienen una menor probabilidad de sufrir enfermedades psicológicas.

Sin embargo, el cómo una visita a un parque u a otro espacio verde puede alterar nuestro funcionamiento cerebral es incierto. ¿Acaso la simple contemplación de la naturaleza cambia nuestro cerebro de alguna manera que nos conduce a la salud emocional?

Esta posibilidad rondaba la cabeza de Gregory Bratman, un recién graduado estudiante de la universidad de Stanford. En un estudio publicado en los últimos meses, él y sus compañeros llegaron a la conclusión de que los voluntarios que caminaban cerca de la parte "más verde" del campus de Stanford eran más atentos y felices que los que los que caminaban cerca de tráfico intenso de la ciudad. No obstante, el estudio no sacó ninguna conclusión respecto a los mecanismos neurológicos subyacentes a estos resultados.

caminar en la naturaleza te hará feliz

Para el último estudio realizado, Bratman y sus colaboradores decidieron escrutar cuales eran los efectos que caminar en la naturaleza podría tener para personas con tendencia a "rumiar pensamientos". Como algunos la conocen, la "ruminación" es una forma de autoreflexión en la que no podemos parar de pensar de todo lo que está mal con nuestra vida y con nosotros mismos. Este ciclo no es sano ni ayuda en absoluto a nadie.

Caminar por el campus y la naturaleza les hizo más felices

En este segundo estudio, se hizo un chequeo en la corteza prefrontal antes y después de los paseos y se les pasó un cuestionario. Inequívocamente los voluntarios que pasearon por zonas verdes acabaron el segundo cuestionario de una forma más optimista en comparación con el otro grupo. "Hay una tremenda cantidad de preguntas que aún debemos hacernos" dijo Bratman. "No sabemos la cantidad ideal de tiempo es suficiente o ideal, o qué es lo que realmente calma a nuestros cerebros".

Sin embargo Bratman no se olvidó de recordarnos que mientras encuentra una respuesta a todas estas preguntas, podemos pasar un rato en el parque.

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